miércoles, 20 de marzo de 2013

Viviendo en Yoga

Mas allá la práctica en la clase de los ejercicios físicos, los pranayamas y las meditaciones, hay un amplio soporte de conocimiento, técnicas y hábitos que sostienen un estilo de vida yóguico, un camino de conciencia que está implícito en cada acto cotidiano desde la elección del alimento hasta la manera de vestir, los lugares que frecuentamos, el tipo de relaciones que cultivamos y cómo funcionamos en la vida tratando de armonizarnos con los ritmos naturales del universo del que somos parte.

Entre los hábitos más popularmente difundidos del estilo de vida yóguico se destaca la alimentación vegetariana. Desde una posición de respeto por cualquier forma de vida, un yogui/ una yoguini no consume animales o como diría Yogi Bhajan, “Nada que haya tenido una madre”. Este tipo de dieta disminuye el riesgo de enfermedades crónicas. Un yogui también se abstiene de ingerir sustancias tóxicas como el alcohol, la cafeína, el tabaco y las drogas. Una alimentación saludable también es baja en sal y evita el azúcar y harina blancos (refinados). En cuanto a lo recomendado, el ajo, la cebolla y el jengibre, conocidos como las raíces de la trinidad, son alimentos de grandes propiedades sanadoras que siempre es bueno incluir en la dieta.

Más allá de los alimentos “buenos” o “malos”, la perspectiva yóguica indica que la conciencia con respecto a la comida es fundamental. Por eso, nuestro estado mental al momento de cocinar, el ambiente en que comemos y la forma en que servimos y/o recibimos la comida bebería ser consciente, alegre y agradecido.  Es importante comer con lentitud, masticar bien los alimentos y no llenar totalmente el estómago, sino solo tres cuartas partes del mismo para favorecer la digestión; comer solo aquello que puedas digerir y eliminar dentro de 18 a 24 horas y darle a tu sistema digestivo un descanso una vez a la semana.

Levantarse y dormirse temprano también propician la buena salud. Es bueno vivir de acuerdo con los ritmos de la naturaleza y estar activo al salir el sol, comer la comida más importante del día antes de las 14 horas (idealmente 12.30 cuando el sol está en su punto más alto) y realizar actividades relajantes o meditación al caer la tarde. Teniendo en cuenta un proverbio Ayurvédico que reza “El día comienza la noche anterior”, es vital cenar liviano e irse a dormir antes de las 22hrs. para favorecer la depuración metabólica de impurezas. La hora propicia para iniciar el día es antes de las 6am, ya que a partir de esta hora el cuerpo y la mente entran en un estado de mayor pesadez y lentitud.


Otro componente de una jornada yóguica es el Ishnaan. Esta es una técnica milenaria de hidroterapia que consiste en un “baño” de agua fría que limpia y regenera el organismo manteniéndolo sano y joven. Para esta técnica primero frotas todo el cuerpo con aceite de almendras generando calor, luego entras en el agua fría (comenzando por las extremidades cuidando que el agua no caiga directamente sobre las caderas, los genitales o la cabeza). Este ciclo de masaje con aceite y agua fría se repite hasta que el cuerpo cree la temperatura que venza la frialdad del agua. Luego del Ishnaan, el yogui o la yoguini están listos para su sadhana, la práctica personal de ejercicios físicos y meditación que se realiza dos horas y media antes de la salida del sol. 

Tomar el compromiso de vivir dentro del estilo de vida yóguico puede parecer demasiado exigente para quienes tienen su primer acercamiento a la práctica. Y aunque cambiar un hábito requiere de voluntad aplicada, compromiso y esfuerzo es importante darle tiempo al tiempo. No asumir nada como una imposición externa y en cambio afrontar cada experiencia con entusiasmo y curiosidad, dejando que la consciencia abra paso a más consciencia, disfrutando tu camino único y personal, respetando tu propio tiempo de maduración pero manteniendo la determinación de hacer de cada acto de tu vida una acción consciente. Sat Nam.

Por Guru Shabad Kaur 

viernes, 1 de marzo de 2013

MC Yogi - Shanti (Peace Out)

Para acompañarte en tu meditación, en la relajación después de tu práctica de yoga o en momentos de relax. Sat Nam*